viernes, 2 de noviembre de 2012

Cómo actuar con quien va de mártir



Se deshace en favores,  pero resulta un pesado

Los mártires siempre se ven a sí mismos como víctimas del maltrato de los demás. Sólo ven buenas intenciones en sus acciones, y se sienten sorprendidos y desconcertados ante las reacciones hostiles que provocan con su forma de actuar. Es el caso de los padres que han renunciado a su vida “por sus hijos” o del amigo amargado y protestón que “siempre hace favores y nunca recibe ninguno”.

Pero las intenciones de los mártires no son puramente loables. Se sienten impulsados a hacer sacrificios, los cuales, más que el reflejo de amor o amistad, son una necesidad de colocarse en posiciones insoportables para conseguir atención y aprecio. Deshacerse en halagos, ayudar sin que nadie lo pida, llamar por teléfono a todas horas para preocuparse por ti… todas sus acciones elevan hasta las nubes su capital moral. Sin embargo, a no ser que sean verdaderos santos, lo único que hacen los mártires es provocar una reacción negativa en la gente que los trata, que acaban considerándolos manipuladores, innecesarios y muy poco generosos. Si tienes un amigo que va de mártir:


Hazle ver que el sufrimiento no proporciona ni justificación, ni satisfacción, ni poder. La ayuda que da a diestro y siniestro no le inmuniza de sus errores. 

Admite que le han dado malas cartas en el juego, pero explícale también que puede escoger otras nuevas. Él puede ejercer el control sobre su persona y sus circunstancias. ¡Nada está escrito! 

Ayúdale a perdonarse por su pasado. Recuérdale esta inspiradora frase de Alexander Chase: “Comprender es perdonar, incluso a uno mismo”.

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