martes, 15 de mayo de 2012

Aprender de los errores, la clave para crecer como personas



Las equivocaciones pueden servirnos para ganar confianza y valor

“Si quieres obtener un resultado diferente, no hagas siempre lo mismo”, decía Einstein. Volver la vista atrás para ver en qué hemos fallado ayuda, precisamente a eso, a avanzar hacia delante con un nuevo impulso.

La historia de la humanidad está plagada de errores con final feliz: el descubrimiento de la penicilina o de los rayos X, sin ir más lejos, fue fruto de un accidente. Un error de cálculo hizo que Colón desembarcara en América, en su intento por abrir una nueva ruta hacia las Indias. Y es que tal y como decía el escritor James Joyce, “las equivocaciones son los portales del descubrimiento”.
El problema es que vivimos en una sociedad que premia el acierto, símbolo del triunfo, y castiga el error, considerado como un fracaso. Pero sin él, la sociedad no avanzaría. No hay más que tener en cuenta que la mayoría de progresos de la ciencia se basan en el principio de la prueba-error. Thomas Edison inventó el filamento incandescente de la bombilla después de 1.000 intentos frustrados. “No fracasé. Sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”, decía orgulloso. “En las demostraciones –reconocía con humildad el gran matemático Jacques Hadamard-, cometo aproximadamente los mismos errores que mis alumnos. Mi única ventaja es que yo me doy cuenta antes que ellos”.

La interpretación positiva

El secreto hacia la felicidad no está en alcanzar la perfección, una meta imposible, sino en hacer un buen balance de nuestras “meteduras de pata” para así salir airosos la próxima vez que nos encontremos en una situación similar.
  • Errar es de humanos. Como decía el gran político Winston Churchill “todas las personas cometen fallos, pero solo las inteligentes aprenden de ellos”. Cada error que se deja atrás, se convierte en un nuevo paso hacia delante, siempre y cuando nos preguntemos qué nueva enseñanza hemos aprendido.
  • La experiencia es un grado. Solo las personas que vuelven a levantarse tras una caída llegan a la meta final. Además de ayudarnos a ser más fuertes y precavidos, los errores nos obligan a cambiar nuestro punto de vista, un ejercicio muy sano, y a encontrar soluciones más ingeniosas.
  • Archívalo como una advertencia.El premio gordo –dice Francesc Miralles, autor de diversos manuales de psicología- lo obtiene quien más aprende de sus errores”. El multimillonario empresario estadounidense Robert Kiyosaki, después de haberse arruinado tres veces, tiene claro que la fórmula secreta para superar los reveses de la vida es muy sencilla: “No volver a tropezar con la misma piedra”.
  • No te machaques. Podemos sentirnos avergonzados por lo que hemos hecho, pero nunca por quienes somos, porque tal y como recoge la sabiduría popular, “quien asa y amasa, de todo le pasa” o “quien tiene boca se equivoca”. De la misma forma, hay que ser responsable de nuestros actos, pero no culparnos de ellos. “Reconocer la equivocación y aprovecharla es un alarde que ronda la genialidad”, afirma el filósofo José Antonio Marina.

¿LAS COSAS NO TE SALEN COMO QUIERES?

En vez de maldecir tu mala suerte o creer a ciegas en las fuerzas del destino, abre los ojos y busca la causa.
  1. ¿Corriges la trayectoria? Si no has encontrado tu pareja ideal, por ejemplo, plantéate si es porque eliges un patrón que no te conviene o si es que repites las mismas conductas que llevan a la ruptura. Si el problema es que no llegas a fin de mes, mira en qué se te va el dinero y deja las tarjetas de crédito en casa.
  2. ¿Te arriesgas? Quienes no toman nuevas responsabilidades –prefieren no hacer algo a hacerlo mal- o delegan en otros la toma de decisiones para no cometer errores “se equivocan –decía el poeta alemán Gotthold Ephraim Lessing- por temor a equivocarse”.

TOMA NOTA DE LAS LECCIONES DE LA VIDA

“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”, aseguraba el escritor Charles Dickens. Y así es, los errores que cometemos en la vida sirven para subir un peldaño en nuestra evolución como personas.
  • ADMITE EL ERROR. Ser conscientes de que no hemos hecho las cosas como esperábamos, nos enseña a ser más humildes y abre las puertas a la superación. “¿Quién ha aprendido a ir en bicicleta sin caerse?”, señala el escritor y creativo publicitario Gabriel García de Oro. En cambio, quienes no reconocen sus errores y echan la culpa a los demás pierden la oportunidad de mejorar.
  • EXTRAE CONCLUSIONES. Los desatinos no sirven de nada si no intentamos extraer conclusiones porque es la interpretación de los mismos lo que nos hace progresar. Podemos ser conscientes de que nos rodeamos de personas que se aprovechan de nosotros, pero si no procuramos analizar por qué y cómo evitarlas, caeremos en esa misma trampa una y otra vez.
  • SACA PROVECHO. Hay que ser valientes y responsabilizarnos de nuestros errores, pero no por ello sentirnos inferiores. ¿Te rechazaron en la última entrevista de trabajo porque no supiste mostrar lo mejor de ti? Gana seguridad ensayando la próxima frente al espejo. Si te limitas a pensar que no estabas a la altura, no sacarás nada de provecho de esa experiencia.

sábado, 5 de mayo de 2012

Aprende a interpretar el lenguaje no verbal


Los gestos y las miradas que delatan nuestras intenciones

Tan sólo el 40% de la información que generamos la transmitimos a través de las palabras. El 60% restante corresponde a la postura corporal, la expresión del rostro, etc. Dominar estos aspectos nos ayudará a comunicarnos mejor

Hay personas que nos caen bien desde el primer momento mientras que hay otras que nos producen rechazo. ¿Cómo puede ser, si apenas hemos tenido tiempo de conocerlas? Esto se debe a un lenguaje misterioso que nada tiene que ver con las palabras. Una sonrisa que nos enamora, una mirada que nos hace desconfiar… Para interpretar este idioma tan sólo tienes que aprender el vocabulario de los gestos.

El lenguaje de la mirada
Con los ojos no sólo mostramos sentimientos, sino que también establecemos un contacto muy especial con nuestro interlocutor.

Cómo utilizar la mirada a tu favor. Cuando hablamos con una persona, debemos mirarle a los ojos para demostrarle interés, respeto y confianza pero no hay que hacerlo de forma excesivamente directa.
Las que debemos evitar. Hay miradas que, aunque se hacen de forma inconsciente, pueden causar un efecto negativo.
  • Mirar hacia abajo. Muestra incredulidad por lo que se escucha.
  • Mirar hacia los lados. Denota hipocresía o poco interés.
  • Pestañear mucho. Demuestra nerviosismo o incredulidad.
  • No mirar al interlocutor. Se interpreta como timidez o rechazo.
  • Mirar por encima de las gafas. Muestra desconfianza.
  • Entrecerrar los ojos. Es signo de incredulidad o desaprobación.
  • Mirar de reojo. Denota complicidad y coquetería.

El poder de la sonrisa
No hay duda alguna de que el lenguaje de la sonrisa es universal. “Toda la gente sonríe en el mismo idioma”, decía el periodista Morris Mandel. Sus ventajas son muchas: embellece el rostro, abre puertas y nos allana el camino para llegar a los demás.

Tipos de sonrisas. No todas son iguales  ni expresan las mismas intenciones, para saber diferenciarlas, observa estos rasgos:
  • Leve. Es la sonrisa típica de las personas tímidas e inseguras pero, si se acompaña de una mirada sincera, resulta agradable.
  • Intensa y mostrando los dientes superiores. Es la sonrisa más positiva, ya que muestra sinceridad, confianza y afecto.
  • Reír tapándose la boca. Denota timidez e inseguridad.

Gestos delatores
Durante las conversaciones, realizamos, casi sin darnos cuenta, unos movimientos que muestran nuestro estado de ánimo.
Cómo interpretarlos. Conocer el significado de estos gestos puede ayudarnos a conocer mejor a nuestro interlocutor y también a evitar aquellos que sabemos que transmiten un mensaje negativo.
  • Acariciarse la mandíbula. Es señal de reflexión, por lo que muestra interés e inteligencia.
LA PRIMERA IMPRESIÓN ES LA QUE CUENTA

Hay situaciones en las que es muy importante causar una buena impresión desde el primer momento. En una entrevista de trabajo, cuando nos presentan a una persona… Para lograrlo, sigue estos consejos:

  • RESPETA EL ESPACIO PERSONAL. No te acerques a tu interlocutor más de 45 cm para que no se sienta intimidado.
  • SONRÍE E INCLINA LA CABEZA HACIA UN LADO. Denota amistad, sinceridad y calidez.
  • MIRA A LOS OJOS. Es aconsejable sostener la mirada del otro, pero haciendo breves descansos para que no resulte agresivo. Si te diriges a un grupo, procura mirarlos a todos.
  • SÉ SU ESPEJO. Adoptar su misma postura y sus gestos le hará sentirse más seguro.
  • PONTE AL MISMO NIVEL. No se aconseja mantenerse de pie cuando los demás están sentados y viceversa.


SEÑALES DE SEDUCCIÓN

Si hay algún tipo de relación en la que el lenguaje verbal es de vital importancia, ésta es, sin duda, la relación amorosa. Miradas, gestos, movimientos… en el amor, todo tiene un significado secreto.

  • Juguetear con el pelo. Es una señal inconfundible de coquetería.
  • Tocarse el cinturón. Se trata de un gesto que realizan los hombres de forma inconsciente para atraer la mirada femenina hacia la pelvis.
  • Tocar un objeto distraídamente. Suele ser típico de las personas que desean acariciar y ser acariciadas.
  • Enseñar el dorso de las muñecas. Significa confianza, bienestar y ganas de entregarse al otro.
  • Tener las pupilas dilatadas. Si lo observamos en la persona que tenemos delante, es porque siente atracción hacia nosotros.
  • Humedecerse los labios con la lengua. Es un gesto muy sensual que demuestra el deseo por ser besado/a.